Con menos alumnos potenciales y más presión por explicar el valor de cada proyecto educativo, palabras como “innovación” o “preparación para el futuro” necesitan volverse concretas. Si una escuela dice que prepara a sus estudiantes para un mundo con IA, debería poder mostrar qué aprenden, cómo los acompaña y bajo qué criterios incorpora esa tecnología.
En una reunión de admisión para 2027, una familia puede preguntar por inglés, convivencia, resultados académicos, acompañamiento, tecnología o por qué debería elegir esa escuela y no otra. Para el equipo directivo, responder significa algo más que enumerar servicios: significa lograr que una familia entienda qué experiencia educativa va a tener su hijo dentro de esa institución.
Esa conversación ocurre, además, en un contexto demográfico que agrega presión. Argentinos por la Educación proyecta que la matrícula del nivel primario en Argentina caerá un 27% entre 2023 y 2030, lo que representa alrededor de 1,2 millones de estudiantes menos. La reducción proyectada no es igual en todo el país: alcanza el 34% en la Ciudad de Buenos Aires y el 30,5% en la provincia de Buenos Aires durante el mismo período. Son proyecciones para el nivel primario y no anticipan qué ocurrirá con la matrícula de cada institución en particular.
En este escenario, poder explicar la propuesta educativa cobra todavía más importancia. Hay un antecedente argentino interesante: una encuesta de Argentinos por la Educación encontró que, entre las madres encuestadas cuyos hijos asistían a escuelas primarias privadas, la reputación académica fue mencionada por el 50,9% como una de las características consideradas al elegir la escuela y la propuesta pedagógica por el 48%. El relevamiento incluyó a 500 madres de todo el país y admitía respuestas múltiples. Esto nos muestra que cuando una familia elige una escuela, entender qué propone educativamente importa.
La inteligencia artificial entra en esa conversación. Incorporar IA no garantiza más inscripciones, pero si forma parte de la propuesta de la escuela, vale la pena explicar qué aporta a la experiencia educativa.
Entonces aparece una pregunta concreta: cuando una institución dice que prepara a sus alumnos para el futuro, ¿qué puede mostrar sobre cómo los prepara para vivir y aprender en un mundo con IA?
“Tenemos tecnología” dice bastante poco sobre la experiencia educativa
Conceptos como “innovación”, “educación para el futuro” o “formación en inteligencia artificial” pueden sonar muy bien y, al mismo tiempo, significar cosas completamente distintas.
Una familia puede escuchar que la escuela “trabaja con IA”, pero eso todavía no le permite imaginar qué va a hacer su hijo con ella. ¿Va a pedir respuestas? ¿Va a aprender a cuestionarlas? ¿La usará para explorar una idea, recibir ayuda y volver a intentar? ¿Habrá criterios distintos según la edad y el objetivo de la actividad?
La propuesta se vuelve comprensible cuando podemos pasar de la herramienta a una escena educativa concreta: qué hace el alumno, qué queremos que aprenda y cómo interviene el docente.
Y esta conversación no parte de una tecnología que todavía no llegó a los chicos. Kids Online Argentina, publicado por UNICEF y UNESCO, encontró que más de la mitad de los chicos argentinos de 9 a 17 años ya usa inteligencia artificial. Entre quienes la utilizan, dos de cada tres lo hacen con fines escolares. El estudio tuvo representación nacional y relevó a 5.910 niños, niñas y adolescentes de escuelas estatales y privadas.
Es decir, la pregunta para una escuela no es solamente qué tecnología quiere sumar. También es qué quiere enseñar frente a una tecnología que sus estudiantes ya están usando.
Esa inquietud también empieza a aparecer cuando las familias evalúan una institución. En una entrevista publicada originalmente por La Nación, la psicóloga Silvia Iturriaga, directora de la consultora El Libro de los Colegios, planteó que el avance de la IA está llevando a los padres a formular nuevas preguntas. Entre ellas, qué estrategia tiene la escuela para evitar que la tecnología reemplace capacidades como investigar, crear y desarrollar una voz propia.
No significa que todas las familias lleguen hoy a una entrevista preguntando por inteligencia artificial, pero sí muestra que la relación entre tecnología y formación empieza a formar parte de las variables sobre las que una institución puede necesitar explicar su posición.
Qué podemos tomar del trabajo de Cambridge sobre IA y educación
Un informe reciente de Cambridge University Press & Assessment, Shaping AI Policy and Practice in English Language Teaching, ayuda a poner algunos criterios detrás de esa respuesta.
El trabajo se basa en entrevistas en profundidad a 15 docentes y formadores de 13 países que estaban experimentando con inteligencia artificial generativa en la enseñanza del inglés. Su alcance importa: se trata de un estudio cualitativo sobre prácticas y percepciones docentes, no de una investigación sobre matrícula ni de evidencia causal de que determinadas prácticas con IA mejoren el aprendizaje.
Su aporte está en los criterios que surgen de esas experiencias. Los docentes entrevistados parten de los objetivos de aprendizaje antes de decidir cómo usar IA, y el informe recomienda sostener la formación docente, involucrar a educadores y estudiantes en las decisiones, preservar el juicio profesional y establecer resguardos claros sobre cuestiones como privacidad, acceso según la edad, transparencia y responsabilidad.
En otras palabras, una propuesta educativa sobre IA necesita bastante más que acceso a una herramienta. Necesita poder explicar para qué se utiliza, qué capacidad busca desarrollar y bajo qué condiciones decidió incorporarla la institución.
Tres promesas que una escuela podría volver concretas
No existe una única manera correcta de incorporar inteligencia artificial y estos ejemplos son ilustrativos. Pero sirven para mostrar cómo una promesa amplia puede traducirse en algo que una familia pueda entender.
| Promesa | Práctica que podría respaldarla | Qué permite explicar a la familia |
|---|---|---|
| Preparamos para un mundo con IA | Una actividad donde el alumno compara una respuesta de IA con distintas fuentes y justifica qué acepta, qué cuestiona y por qué. | Qué criterio aprende a ejercer frente a la tecnología. |
| Acompañamos distintas necesidades de aprendizaje | Ante un mismo objetivo, la IA puede reformular una explicación, ofrecer otro ejemplo o dar una ayuda progresiva según la necesidad del alumno. El docente define el objetivo, decide qué apoyos son adecuados y observa si el estudiante logra avanzar. | Cómo puede variar la ayuda sin cambiar qué se espera que aprenda el estudiante. |
| Incorporamos tecnología con responsabilidad | La escuela define criterios sobre qué herramientas utiliza, a qué edades, para qué propósitos, qué datos pueden compartirse y qué supervisión existe. | Qué condiciones establece la institución antes de poner una tecnología frente a sus alumnos. |
La primera escuela podría mostrar una consigna y una producción anonimizada donde se vea qué tuvo que contrastar y justificar el estudiante. La segunda podría explicar cómo dos alumnos reciben ayudas diferentes para llegar a un mismo objetivo sin que la herramienta decida qué deben aprender. La tercera podría compartir con las familias criterios institucionales sencillos sobre edad, propósito, privacidad y acompañamiento.
En los tres casos, lo que vuelve creíble la promesa no es decir que la escuela tiene inteligencia artificial. Es poder mostrar qué decisión educativa hay detrás de su uso.
Si la institución todavía está construyendo esos criterios, tampoco necesita resolver toda su relación con la IA antes de empezar. En Auroria ya desarrollamos cómo una primera experiencia puede comenzar con un propósito concreto, un alcance acotado y responsables claros en Tu escuela no tiene que estar lista para la IA: tiene que saber cuál es el primer paso. Y también por qué los usos individuales necesitan convertirse en una conversación compartida en El docente solo ante la IA: cómo el uso sin criterio institucional está fragmentando la experiencia educativa.
Tres preguntas para revisar antes de hablar de innovación
Si están revisando la propuesta educativa para 2027, hay un ejercicio simple que puede servir. Elijan una promesa que hoy le hacen a las familias y pregúntense:
- ¿Qué decimos que nuestros alumnos van a aprender sobre IA?
- ¿Qué práctica concreta dentro de la escuela sostiene esa promesa?
- ¿Cómo podríamos mostrársela y explicársela a una familia?
Si cuesta responder la segunda pregunta, probablemente todavía haya una distancia entre lo que decimos y lo que hacemos. Si la práctica existe pero cuesta responder la tercera, quizás el valor educativo está ahí, pero todavía no estamos logrando hacerlo visible.
En un escenario donde las escuelas necesitan explicar cada vez mejor por qué hacen lo que hacen, esa traducción importa. No porque la inteligencia artificial vaya a resolver el desafío de la matrícula, sino porque una propuesta educativa gana credibilidad cuando una familia puede entender qué significa en la experiencia concreta de su hijo.
Sobre Auroria
Auroria es una plataforma argentina de inteligencia artificial pedagógica diseñada para instituciones educativas. Acompañamos a escuelas que quieren integrar IA desde sus propios objetivos, criterios y proyecto educativo, trabajando con estudiantes, docentes, equipos directivos y familias dentro de un mismo marco institucional.
Además de la plataforma, ofrecemos charlas y espacios de formación para ayudar a los equipos a comprender la inteligencia artificial, construir criterios compartidos y definir cómo quieren incorporarla.
Si tu escuela está revisando cómo quiere prepararse y preparar a sus alumnos para un mundo con IA, podemos acompañarlos a convertir esa intención en una primera experiencia concreta.
Preguntas frecuentes
¿Cómo puede una escuela explicar a las familias su propuesta sobre inteligencia artificial?
Conviene explicar prácticas concretas en lugar de limitarse a mencionar herramientas. Una institución puede mostrar qué hacen los alumnos con IA, qué capacidad busca desarrollar, qué rol cumple el docente y qué criterios establece la escuela para su uso. Una consigna, una producción anonimizada o un criterio institucional pueden hacer mucho más comprensible la propuesta que decir simplemente que la escuela “incorpora inteligencia artificial”.
¿Cómo puede una escuela demostrar que su propuesta de IA es educativa?
El acceso a una herramienta no demuestra por sí mismo que exista una propuesta educativa. Para hacerla visible, la escuela puede mostrar qué objetivo de aprendizaje persigue, qué tiene que hacer el estudiante, cómo interviene el docente y qué condiciones establece la institución sobre edad, propósito, privacidad y supervisión.
¿Qué diferencia hay entre usar una IA generalista y una IA diseñada para educación?
Una IA generalista puede utilizarse de maneras educativas valiosas, pero no fue diseñada específicamente alrededor de cómo aprende un estudiante. Una IA pedagógica parte de variables como la edad, la autonomía, el objetivo de aprendizaje, el nivel de ayuda y el rol del docente. En Auroria desarrollamos en profundidad qué diferencia a una IA educativa de una IA generalista.
¿Cómo puede empezar una escuela a incorporar inteligencia artificial?
No hace falta transformar toda la institución de una vez. Una escuela puede comenzar definiendo qué problema educativo quiere abordar, con qué grupo, para qué objetivo y bajo qué criterios. Un primer piloto acotado permite aprender antes de ampliar la experiencia. En Auroria explicamos este enfoque en cómo dar el primer paso para implementar IA en una escuela.
¿Cómo puede Auroria acompañar la propuesta de inteligencia artificial de una escuela?
Auroria es una plataforma de inteligencia artificial pedagógica diseñada específicamente para instituciones educativas. Busca integrarse a los objetivos, criterios y proyecto educativo de cada escuela y acompañar a estudiantes, docentes, equipos directivos y familias dentro de un mismo marco institucional. Además de la plataforma, Auroria ofrece espacios de formación para ayudar a los equipos a construir criterios compartidos sobre cómo incorporar IA con propósito educativo.
Fuentes
Argentinos por la Educación. Cae 27% la matrícula escolar: ¿hacia aulas de 12 alumnos por docente? Proyecciones de matrícula primaria 2023–2030.
Argentinos por la Educación. Ziegler, S.; Catri, G.; Orlicki, E. ¿Qué priorizan las familias al elegir la escuela de sus hijos? Encuesta Nacional Escolar 2022, publicada en enero de 2023.
UNICEF y UNESCO. Niñas, niños y adolescentes conectados: Kids Online Argentina. Resultados publicados en 2025 a partir del relevamiento realizado entre octubre y diciembre de 2024.
Vallejos, Soledad. La Nación. ¿Cómo elegir un colegio? Las condiciones que más valoran hoy los padres, nuevos factores bajo la lupa y las cuotas para 2026. Entrevista publicada en 2025, con la participación de Silvia Iturriaga, entre otros especialistas. Reproducida por AIEPA.
Cambridge University Press & Assessment. Galaczi, E.; Vinkler, A.; Lopes, S.; Oliver, S. Shaping AI Policy and Practice in English Language Teaching: Pioneering stories from classrooms around the world.